La deuda de Oldman con Besson

Gary Oldman, actor y director, confesó en una entrevista que lleva casi treinta años sin ver «El Quinto Elemento». La película, protagonizada por Bruce Willis y Milla Jovovich, sigue siendo un clásico de la ciencia ficción, pero para Oldman es un recuerdo amargo. En 1996, aceptó el papel de Zorg sin haber leído el guion. La razón: estaba rodando su debut como director, «Los golpes de la vida», y Luc Besson, uno de sus productores, le pidió el favor. «Estaba pagando mis deudas», explicó. Besson, quien financió su proyecto, le insistió en el rol, y Oldman accedió. La colaboración terminó ahí, pero la película vivió su momento.

Un éxito que cambió la industria

«El Quinto Elemento» estrenó en 1997 y marcó un hito en la historia del cine europeo. Fue la producción más cara de la historia europea hasta ese momento, con casi 90 millones de dólares invertidos. La película no solo recuperó esa cifra en taquilla, sino que superó el triple. En Francia, su país de origen, recaudó casi 7,7 millones de espectadores. Su éxito se debe, en parte, a su combinación de acción, humor y visuales innovadores. El diseño conceptual, inspirado en las historietas de Jean Giraud (Moebius), y el vestuario de Jean Paul Gaultier, con sus vendas de Leeloo, se convirtieron en íconos. Hoy, esos elementos siguen siendo referentes en la ciencia ficción.

Un personaje que no encajaba en la trama

Aunque Zorg es uno de los personajes más recordados de la película, para Oldman no fue un rol de su gusto. En una entrevista, el actor admitió que su personaje —un ejecutivo megalómano acorazado en prótesis— no encajaba en la narrativa. «Había un desajuste de tono», reconoció. Mientras Bruce Willis interpretaba a un taxista en una aventura sin fin, y Milla Jovovich convertía a Leeloo en una mezcla de arma y mística, Oldman se sentía como si estuviera en una película distinta. Su interpretación, llena de comedia física, se destacó por su contraste con el tono serio de la trama. Ese desequilibrio, sin embargo, fue lo que le dio a la película su frescura y actualidad.

Aunque Gary Oldman no ha vuelto a ver «El Quinto Elemento», su impacto sigue siendo palpable. La cinta, a pesar de su desajuste de tono, se convirtió en una referencia ineludible en la ciencia ficción. Su combinación de lujo visual, creatividad y éxito financiero la posiciona como una pieza clave de la historia del cine. En una época donde las películas de acción suelen buscar el espectáculo, «El Quinto Elemento» sigue siendo un ejemplo de cómo la originalidad puede trascender el tiempo.