El seleccionado paraguayo logró mantener el empate contra Turquía en el segundo tiempo, pese a jugar con 10 jugadores. La ventaja de 1 a 0 en el Estadio del Área de la Bahía de San Francisco no apaciguó el enojo de Gustavo Alfaro por el arbitraje.

El entrenador rafaelino criticó la decisión del salvadoreño Iván Barton, especialmente la expulsión de Miguel Almirón a los 48 minutos del primer tiempo. «Me cuesta jugar este deporte nuevo», aseguró, refiriéndose a las normas recientes.

Alfaro destacó que la tarjeta roja pudo haber condicionado el partido, pero intentó mantener la calma. «Lo primero que le dije a Almirón fue que no se sienta culpable, porque lo que pasó sacó más espíritu combativo», explicó.

El técnico confesó que el plantel se reunió para rezar después del partido. Miguel Almirón fue el primero en pedir disculpas por su error. «Le hubieses dicho de todo en guaraní. No entiende», comentó Alfaro, justificando el acto reflejo del jugador.

La expulsión de Almirón y el arbitraje marcaron un día crucial para Paraguay. El técnico rafaelino llamó a la justicia y reafirmó la disciplina del equipo.