El príncipe Harry y Meghan Markle viajarán al Reino Unido en julio con sus hijos Archie y Lilibet, su primer viaje a Inglaterra en cuatro años. El desplazamiento está vinculado a la preparación de los Juegos Invictus, evento que el hijo de Carlos III fundó en 2014 para apoyar a militares heridos. La decisión refleja la necesidad de garantizar seguridad para la familia, un factor clave en su ausencia desde 2020.

La pareja, que vive en California, no se reunirá con el rey Carlos III durante el viaje, aunque se desconoce si mantendrá contacto. El hijo menor de la reina Isabel II visitó al rey por última vez en 2022, durante el Jubileo de Platino. Esta vez, el propósito es asistir a un acto para iniciar la cuenta regresiva a la celebración de los Juegos en 2027.

Harry, quien expresó su deseo de que sus hijos conozcan mejor el Reino Unido, no logró reencontrarse con su abuelo en persona desde septiembre de 2025, cuando se vieron brevemente en Londres. La última reunión pública entre padre e hijo fue en ese momento, durante una visita benéfica.

La seguridad de la familia ha sido un tema recurrente en su decisión de residir en Estados Unidos. Esta vez, se asegura que las medidas incluirán protocolos adecuados para los niños, una prioridad en su ausencia de Inglaterra.

El viaje marca un nuevo paso en la relación de la familia real con la prole de Harry, quien busca que sus hijos puedan reencontrarse con parte de su linaje, especialmente con el rey, mientras se centra en la promoción del evento que fundó.