El técnico de Egipto, Hossam Hassan, no ocultó su frustración tras la eliminación de su selección en octavos de final frente a Argentina. El partido, disputado en Atlanta, terminó con una derrota por 3-2 para la albiceleste, que se impuso en los minutos finales. Hassan, que conduce a la selección que lideró como jugador con 83 goles en 170 partidos, criticó duramente el arbitraje del francés Francoise Letexier. «Hemos recibido una injusticia, el Mundial está digitado. Las decisiones del árbitro fueron en nuestra contra», dijo el entrenador, quien aseguró que su equipo «mereció llevarse la victoria».

La tensión se desató tras el tercer gol de Enzo Fernández, que dio vuelta el partido en 11 minutos. Hassan, en plena discusión con el cuerpo técnico, se encontró con Lionel Messi, quien no entendió bien la reacción del DT. El egipcio, conocido por su activismo en causas palestinas, se dirigió a los hinchas argentinos con un gesto de brazos cruzados, un símbolo de protesta contra el racismo. Sin embargo, la situación se complicó cuando un ayudante del DT ingresó al campo para pechar a Alexis Mac Allister, generando una confrontación con un hincha que agitaba una bandera de Israel.

El descontrol se agravó al finalizar el partido. Hassan, identificado con el mundo árabe, reaccionó desafiante al señalar el escudo de Egipto hacia un hincha argentino que mostraba una bandera de Israel. La escena incluyó insultos, un escupitajo y amenazas a un fotógrafo. Los empleados de la organización intervinieron para calmar la situación, pero la tensión continuó en los pasillos del estadio. Un video viralizó la escena, mostrando a Hassan discutiendo con funcionarios mientras otros hinchas intentaban abordar a los jugadores.

La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) ya inició una investigación por los hechos. El incidente, que involucró tanto a jugadores como a personal del estadio, resalta las tensiones raciales y políticas en la Copa del Mundo. Hassan, quien ha sido crítico de decisiones arbitrales en múltiples ocasiones, nuevamente se convirtió en figura central de un episodio que podría impactar el rumbo del torneo.

La FIFA analiza los hechos para determinar responsabilidades, mientras el conflicto entre hinchas y dirigentes sigue generando debates sobre el lugar de la política y la identidad en el fútbol global.