Hamza Mohamed Abdelkarim Selim, nacido el 1 de enero de 2008 en El Cairo, se está convirtiendo en la cara joven de la selección egipcia. Aunque el foco suele estar en leyendas como Mohamed Salah, el delantero de apenas 18 años ya mostró su potencial al destacar en el Sub 17 y luego en el Mundial 2026. Su habilidad para resolver en espacios reducidos y su instinto dentro del área lo destacan como una opción peligrosa, especialmente frente a defensas que juegan en línea alta.

Su trayectoria comenzó en las divisiones menores del Al Ahly, club que lo formó desde joven. Allí, su talento se desarrolló entre entrenamientos al amanecer y viajes en colectivo, forjando una mentalidad de trabajo y perseverancia. En 2026, su ascenso fue meteórico: fue incorporado temporalmente al Barcelona, donde los entrenadores lo pulieron como delantero móvil. Allí, en solo seis meses, logró cinco goles en siete partidos, clave para ganar la Liga Juvenil y ganarse el reconocimiento del seleccionador Hossam Hassan.

La combinación de su formación africana, la técnica de clubes de élite y su osadía lo convierten en un caso único. No es un nueve estático, sino un delantero que busca espacios entre mediocampo y defensa, generando desajustes clave. Su frialdad en la definición, con la facilidad para finalizar al primer toque, lo hace una amenaza constante. En partidos como el que enfrentará contra Argentina, su velocidad y precisión pueden complicar el juego de rivales que confían en su marca.

El desafío para Abdelkarim es mantener su progreso en un Mundial donde la competencia es feroz. Sin embargo, su actitud humilde y su hambre de superación lo ubican en el camino de los grandes. La selección egipcia lo tiene como una carta para cuando las piernas pesan y se necesita un refresco en el ataque. Su presencia en el torneo no solo puede dar dolores de cabeza a rivales, sino también abrir nuevas oportunidades para el fútbol egipcio en la cancha internacional.

Abdelkarim se prepara para ser un referente en el Mundial 2026, combinando habilidad y mentalidad para convertirse en una figura clave para Egipto. Su futuro en el fútbol global parece brillante, con el potencial de marcar la diferencia en partidos decisivos.