La competencia en el mundo del catering ha tomado un giro inesperado en Barcelona. Los hosteleros, que tradicionalmente se enfrentaban a otros establecimientos del sector, ahora ven un nuevo rival: los ‘mercaurantes’. Este modelo híbrido permite a los clientes elegir platos recién cocinados en el supermercado, pagarlos y comerlos sin salir del lugar. El resultado es una ofensa a las normas que regulan el sector gastronómico.

El Gremi de Restauració, la asociación que representa a bares, restaurantes y cafeterías de la ciudad, ha decidido actuar. Denunció a 30 locales de Mercadona por «incumplimiento normativo» y «intrusismo», algo que perjudica a los establecimientos tradicionales. La denuncia no es un acto improvisado: tras meses de debates, los hosteleros han pasado de criticar a los ‘mercaurantes’ a buscar soluciones legales. En las próximas semanas, el Grem, como se le llama cariñosamente, extenderá la denuncia a otras cadenas de supermercados por el mismo motivo.

La situación no es nueva. En diciembre, la patronal estatal Hostelería de España ya alertaba sobre la «cuestión polémica» que generan los ‘mercaurantes’. Hace un mes, su presidente, José Luis Álvarez Almeida, acusó a estos locales de «competencia desleal». Sin embargo, el Gremi de Restauració da un paso más al frente, marcando una ruptura con el status quo. La batalla legal podría definir el futuro de un modelo que combina conveniencia y gastronomía, pero que a muchos hosteleros les parece una amenaza.

La creciente competencia de los ‘mercaurantes’ pone en jaque a las tradiciones del sector hostelero. Mientras los bares luchan por proteger su modelo, los ‘mercaurantes’ siguen creciendo, ofreciendo un servicio que mezcla tecnología y rapidez. La decisión de denunciar no solo refleja una preocupación por la normativa, sino también una lucha por defender el lugar de los negocios tradicionales en un mercado que cambia rápidamente.