¿Por qué los huesos hablan?

Hace más de un siglo se encontraron armas en tumbas de reinas egipcias, pero se creyó que eran símbolos de poder o rituales, no herramientas usadas en vida. Un nuevo estudio, liderado por Zeinab Hashesh de la Universidad de Beni-Suef, revisó los restos óseos del rey Hor y cinco reinas —Ita, Khenmet, Itaweret, Noub-Hotep y una princesa no identificada— y encontró callos provocados por el uso de arcos, flechas, mazas y dagas. Los huesos, según los científicos, no mienten.

Un giro en la historia de las mujeres de la élite

La tradición académica sostiene que en el Antiguo Egipto las mujeres de la realeza no participaban en actividades físicas como la guerra, limitándose a roles simbólicos o religiosos. Sin embargo, este hallazgo desafía esa visión. La presencia de marcas de desgaste en los huesos sugiere que estas reinas no solo usaban armas, sino que las manipulaban con regularidad. «Esto obliga a reevaluar su rol en la sociedad», dice el equipo de investigación. Ahora se cuestiona si la división de género en tareas laborales era tan rígida como se creía.

El contexto de los restos descubiertos

Los esqueletos del rey Hor y cinco reinas fueron encontrados en 1894 en la necrópolis de Dahshur, en Egipto, por el arqueólogo francés Jacques de Morgan. Aunque se examinó superficialmente al rey y a Noub-Hotep, no hubo un análisis osteológico completo hasta 2020, en el marco de un proyecto de bioarqueología. Esta revisión permitió detectar marcas en los huesos que antes se habían pasado por alto, como callos en las muñecas y fracturas consistentes con el uso de armas. Los científicos destacan que estos hallazgos cambian la narrativa sobre la participación femenina en la vida activa de la élite.

Este descubrimiento no solo aclara el rol de las reinas egipcias, sino que también resalta la importancia de revisar hallazgos antiguos con herramientas modernas. La arqueología y la antropología siguen abriendo puertas para corregir supuestos que marcaron décadas de estudio, revelando que la historia no siempre refleja lo que parece.