El aniversario de la confirmación de la condena y el inicio de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner exacerbó la confrontación interna del peronismo, dejando en segundo plano las críticas al Ejecutivo de Javier Milei. La tensión escaló con el discurso de Máximo Kirchner en Parque Lezama, donde criticó a Axel Kicillof por no visitar a la ex presidenta desde octubre y por postular a su madre en lugar de «candidatos por default».

Kicillof, quien había evaluado participar en las elecciones pero desistió, implementó un «protocolo de respuesta» con funcionarios como Carlos Bianco. Este se centra en rechazar las acusaciones de «enemistad» y en defender una alternativa para gobernar el país, separada de la «inocencia» de Cristina. «Con Cristina no hay problema para hablar, pero en igualdad de condiciones», señaló un integrante del gabinete bonaerense.

Ambos campamentos coinciden en que la interna avanza con dinámica preocupante, aunque atribuyen la responsabilidad a la otra facción. La disputa por el «capital político» de Cristina y la estrategia electoral se convierten en ejes del conflicto, con ramificaciones en la unidad del peronismo antes de las elecciones.

La confrontación interna en el peronismo se intensifica, generando desafíos para la unidad del partido frente a las próximas elecciones. Kicillof y Máximo Kirchner se enfrentan en una disputa que pone en juego la cohesión del espacio político.