El juez José Luis Calama amplió la investigación contra José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente español, al incluir a sus hijas y su secretaria, Gertrudis Alcázar. Las autoridades sospechan que su entorno contribuyó a ocultar operaciones ilegales vinculadas a una trama internacional.

El ex mandatario, que gobernó entre 2004 y 2011, fue citado para declarar ante el juez tras tres horas de interrogatorio. Calama sospecha que utilizó su influencia para favorecer una red delictiva y cobrar comisiones no declaradas. Las empresas de marketing digital de sus hijas, Alba y Laura, serían clave en la canalización de esos actos.

La secretaria, Alcázar, fue clave en el allanamiento de la oficina del ex presidente, donde se encontró una caja fuerte con joyas valuadas en 1,3 millones de euros. Aunque inicialmente defendió que eran herencia familiar, su defensa sugirió que los regalos provienen de la monarquía saudita.

El juez abrió un nuevo frente en la pesquisa: un posible fraude fiscal y contrabando, si los objetos ingresaron a España sin declararse. Es la primera vez que un ex presidente democrático argentino es investigado en España, marcando un precedente inédito en la historia del país.

Este caso revela cómo la justicia española no descarta a nadie, incluso a allegados de figuras políticas, al enfrentar crímenes con implicaciones internacionales. La investigación continúa, dejando en jaque a quienes creían que el poder era inmune al escrutinio.