A la Generación Z le interesa liderar, pero con un equilibrio personal.
La Generación Z sí quiere ocupar puestos directivos. Lo que no acepta es el precio que le piden a cambio.
Un estudio de Deloitte revela que el 76% de los jóvenes de entre 18 y 30 años apuesta por roles de liderazgo, pero rechaza el sobretrabajo y la pérdida de tiempo personal. La muestra incluyó a 12.000 personas en 15 países, destacando una tendencia global en la búsqueda de equilibrio laboral.
El estudio de Deloitte: datos que marcan la tendencia
Según informó El País, La firma de consultoría Deloitte publicó su informe 2026, que analiza las expectativas laborales de la Generación Z. El estudio, basado en encuestas a 12.000 personas en 15 países, revela que el 76% de los jóvenes de entre 18 y 30 años busca puestos de liderazgo, pero rechaza el sobretrabajo y la despersonalización del tiempo. «Liderar no significa abandonar la vida personal», subraya el informe, que resalta un cambio en los valores de esta generación. La muestra incluye a jóvenes en distintas etapas de su carrera, desde recién egresados hasta profesionales consolidados, lo que refleja una demanda de roles con impacto pero sin sacrificar la calidad de vida.
Condiciones para liderar: salario, flexibilidad y promoción
Los encuestados destacaron que, para aceptar un rol de liderazgo, deben garantizarse tres elementos clave: salario competitivo, flexibilidad en horarios y oportunidades de crecimiento profesional. «Queremos liderar, pero no en condiciones de esclavitud», afirma una encuesta de la muestra. En particular, el 68% de los jóvenes prioriza la posibilidad de trabajar desde casa o en horarios flexibles, mientras que el 62% valora la promoción clara dentro de la organización. Esta demanda contrasta con la generación anterior, que en muchos casos priorizaba el ascenso sin prestar atención a las necesidades personales. El informe también señala que el 54% de los jóvenes de esta generación rechazaría un trabajo que implique más de 40 horas semanales, lo que refleja una mentalidad más crítica hacia el sobretrabajo.
El costo de la vida y la búsqueda de estabilidad
Otro dato destacado del estudio es la preocupación por el costo de vida, que el 38% de los jóvenes mencionó como prioridad en su carrera. Esto se compara con la preocupación por la seguridad laboral, que ocupa el 32%, y la estabilidad financiera, que se sitúa en el 28%. «Queremos progresar, pero no a costa de nuestra tranquilidad», afirma un joven entrevistado. Esta generación, al crecer en un contexto de crisis económica y pandemia, ha desarrollado una mentalidad más pragmática: busca empleos que ofrezcan equilibrio, no solo salarios altos. El 45% de los encuestados mencionó que valoraría más un trabajo con horas flexibles y estabilidad que uno con mayor remuneración pero más exigente. Este enfoque refleja una redefinición del éxito laboral, donde el bienestar personal y profesional se entrelazan.
La diferencia entre Millennials y Gen Z
El informe compara las expectativas de la Generación Z con las de los Millennials, revelando diferencias significativas. Mientras que los Millennials, generación anterior, priorizaban el ascenso profesional y el reconocimiento en el trabajo, los de la Generación Z valoran más la autonomía y el equilibrio. Por ejemplo, el 60% de los jóvenes de esta generación rechaza la cultura del «trabajo sin horarios», mientras que solo el 40% de los Millennials lo hace. Además, el 55% de los jóvenes de la Generación Z considera que el tiempo libre es esencial para su productividad, algo que el 35% de los Millennials reconoce. Esta brecha en los valores refleja una transformación cultural en el entorno laboral, donde la flexibilidad y la bienestar son temas centrales.
Implicaciones para las empresas y la sociedad
El estudio de Deloitte sugiere que las empresas que no adapten sus políticas a las demandas de la Generación Z podrían perder talento. «Las organizaciones que no ofrezcan flexibilidad, promoción clara y un salario competitivo enfrentarán una crisis de retención», advierte el informe. En Argentina, donde el costo de vida ha subido un 40% en los últimos cinco años, esta generación enfrenta desafíos específicos. Muchos jóvenes optan por trabajar en sectores que permitan un equilibrio entre vida personal y laboral, como la educación, la tecnología y los servicios. Sin embargo, la falta de oportunidades de crecimiento en ciertas industrias ha llevado a muchos a buscar empleo en países con economías más dinámicas. Esta tendencia podría afectar la productividad local si no se abordan con políticas efectivas.
El estudio de Deloitte resalta que la Generación Z busca liderazgo con equilibrio, lo que implica una redefinición de los valores laborales. Empresas y gobiernos deben adaptarse a estas expectativas para no perder a un talento clave en la economía.
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