Un rito diario que desató el interés científico

María Branyas Morera, fallecida en 2024 a los 117 años y 168 días, fue conocida por su rutina diaria: comer hasta tres yogures de la marca La Fageda, elaborados en la región catalana de Garrotxa. El estudio publicado en *Cell Reports Medicine* reveló que su microbioma intestinal era «casi juvenil», lo que pudo haber contribuido a su longevidad. La empresa, que se dedicó a la producción de yogures con leche de granja propia, recibió centenares de llamadas de interesados en adquirir sus productos, según explicó su directora.

La ciencia analiza el papel del yogur en su salud

El análisis científico destacó la abundancia de bacterias *Bifidobacterium* en el intestino de Branyas, que suelen disminuir con la edad pero mejoran la salud metabólica y reducen la inflamación. Los investigadores sugieren que el yogur podría haber modulado su microbioma, aunque resaltan que no es el único factor. «El yogur probablemente contribuyó, pero no es la única clave», señaló el equipo de investigación. La fórmula de los yogures de La Fageda incluye un proceso de fermentación que preserva las bacterias durante toda la vida útil del producto, un detalle que podría haber influido en su estado de salud.

Entre genética y estilo de vida, la ecuación de su longevidad

Más allá del yogur, la genética de Branyas parecía favorecerla: poseía variantes que la protegían contra enfermedades como el cáncer, la demencia y problemas cardíacos. Además, sus telómeros, esas estructuras que marcan el envejecimiento celular, se encontraban en mejores condiciones que la mayoría de su edad. Sin embargo, el experto en biología celular Dr. Luis Martínez explicó que «una combinación de factores, como la dieta, el sueño y el entorno, es clave para explicar su longevidad». La empresa La Fageda, que también apoya proyectos sociales, destacó que su fórmula tiene como objetivo «mantener el equilibrio microbiano en el intestino a lo largo de la vida».

La difusión del estudio sobre Branyas ha generado un interés inédito en los yogures probióticos. La Fageda, que ya había sido reconocida por su enfoque en la salud, ahora enfrenta una demanda inesperada. Sin embargo, el doctor Martínez advierte que «no se puede generalizar: cada cuerpo responde de manera única a los alimentos». En todo caso, la historia de María Branyas Morera sigue siendo un ejemplo de cómo hábitos simples, combinados con factores genéticos, pueden marcar la diferencia en la longevidad.