La batalla del Inviolabilidad de la Propiedad

El proyecto de ley, conocido como «Inviolabilidad de la Propiedad», enfrenta un escenario complejo en el Senado. El oficialismo, liderado por la Coalición Cívica, busca que el borrador 16 del Título III sea aprobado, una iniciativa que, aunque de carácter simbólico, busca reafirmar la seguridad jurídica para atraer inversiones. Sin embargo, el oficialismo se enfrenta a una posible defeción del bloque peronista, que ya mostró movilidad en las últimas sesiones. La ley busca derogar las restricciones a la venta de tierras rurales a extranjeros en zonas de frontera, una medida que ha sido criticada por su impacto potencial en el mercado local.

El juego de poder en el Senado

Las tensiones en el Senado se intensifican con la posibilidad de un empate. El oficialismo, encabezado por Patricia Bullrich, anticipó que la sesión podría terminar en un 34 a 33, con la ausencia de la cristinista Anabel Fernández Sagasti. Los bloques del kirchnerismo y el radicalismo se movilizan para asegurar el apoyo estratégico, aunque las divisiones internas entre el peronismo complican la alianza. Un dato clave es que algunos senadores, inflamados por la victoria ante Inglaterra en el Mundial, han mostrado mayor entusiasmo en la discusión, lo que podría influir en el resultado final.

Una lección histórica que no se repite

La iniciativa resurge tras un intento fallido del gobierno de De la Rúa en 2001, cuando se sancionó la Ley de Intangibilidad de los Depósitos. Esa medida, pensada para proteger los activos bancarios, no logró evitar la crisis de diciembre de ese año, conocida como «el corralito». La historia sugiere que medidas de seguridad jurídica no garantizan la confianza de los inversores, lo que pone en duda la efectividad del proyecto actual. Sin embargo, el contexto actual es distinto: el país enfrenta una corrida al dólar y un descontento por la inflación, lo que hace que la apuesta por el liberalismo económico sea más urgente.

La aprobación o rechazo del proyecto podría definir un hito en la agenda económica de Milei. Aunque simbólico, el gesto refleja la necesidad de mostrar estabilidad en un momento crítico. Los senadores, tanto del oficialismo como del peronismo, saben que la decisión no solo afecta a las inversiones, sino también a la percepción del poder político en un país donde la crisis fiscal y social persiste. La foto que Kicillof y Massa esquivaron ahora se convierte en un símbolo de la lucha por el control del debate.