Una reconfiguración de la comunicación política

A mediados de abril, el Presidente Javier Milei inició una revisión de su estrategia comunicacional tras el escándalo que involucraba a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Según fuentes cercanas al entorno del mandatario, Milei se preguntó por qué los medios no abordaban las medidas clave de su gobierno. A diferencia de su estilo habitual, en ese momento no hubo descalificaciones hacia los periodistas, aunque se refirió a una minoría de medios como «delincuentes». La preocupación del mandatario fue que la agenda mediática se concentrara en casos judiciales, lo que limitaba su capacidad para promover sus acciones.

La salida de Adorni y la entrada de Fernández

La decisión de despedir a Adorni no fue inmediata. Milei esperó dos meses antes de aceptar su renuncia, algo que su hermana Karina atribuyó a la necesidad de «dar un golpe de timón». La estrategia incluyó la incorporación de Fabián Fernández, un profesional con experiencia en medios y en el sector energético. Este último, ligado a figuras como Guillermo Garat, fue nombrado secretario de Medios, una decisión que marcó un cambio hacia un enfoque más institucional. La apuesta del gobierno fue lograr un control sobre la agenda pública, algo que se empezó a ver con la visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, donde el Presidente condujo la narrativa de forma central.

Un balance entre contención y conexión

La reorganización del equipo de comunicación busca equilibrar la contención del discurso con la necesidad de conectar con sectores de la prensa. Aunque Milei mantiene su crítica a medios que considera críticos, la nueva dinámica implica un esfuerzo por integrar a una amplia gama de voceros. La elección de Fernández, con su red de contactos, refleja una intención de ampliar el acceso a información sensible, como la gestión de YPF. Sin embargo, la tensión persiste: el Presidente no descarta una segunda intervención si considera que los medios no cumplen su rol. Este equilibrio entre control y diálogo define la nueva fase de su gobierno en el ámbito comunicacional.

La reorientación de la comunicación del gobierno refleja una evolución en la estrategia de Milei, que busca un mayor control sobre la agenda pública sin caer en el aislamiento. El éxito de esta apuesta dependerá de su capacidad para articular una narrativa coherente en un contexto de fuerte polarización mediática.