MIT confirma que misil ruso convierte su vuelo en contaminación radiactiva
El MIT reveló que el misil ruso Burevestnik libera residuos radiactivos durante todo su vuelo, transformándolo en una amenaza continua, no solo en el impacto final.
El Burevestnik, presentado por Putin en 2018 como un «supermisil», ha sido desde hace tiempo asociado a riesgos extremos. Un estudio del MIT analizó su funcionamiento y confirmó que no se trata de un arma tradicional, sino de un sistema que libera contaminación nuclear durante todo su trayecto.
La idea no es nueva. En la Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS exploraron reactores nucleares en aviones y misiles, aunque nunca se materializaron. El Project Pluto, un programa estadounidense de los años sesenta, fue abandonado por su impacto ambiental. Hoy, Rusia vuelve a una tecnología similar, pero con consecuencias aún más graves.
El misil transporta un reactor nuclear que emite radiación durante su vuelo, contaminando el aire y el suelo en su camino. A diferencia de una bomba atómica, que libera la energía en un punto, el Burevestnik convierte su propio desplazamiento en una forma de contaminación. Esta característica lo hace peligroso incluso si no alcanza su objetivo.
El análisis del MIT demuestra que el Burevestnik no solo es una arma, sino un vector de contaminación que podría afectar ampliamente el entorno durante su trayectoria. La tecnología vuelve a un concepto abandonado por su peligrosidad, pero ahora con implicaciones aún más críticas.
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