El 2 de febrero de 2026, un conservador de la Bibliothèque Nationale de France (BnF) encontró un cuaderno de Mozart en un archivo antiguo. La obra, de 44 páginas, contiene siete piezas para flauta y arpa. La fecha, 1778, corresponde a un período donde el músico intentó enseñar composición a una noble francesa, algo que no culminó bien.

El cuaderno, no firmado, fue descubierto en un proceso de recatalogación. El conservador François-Pierre Goy notó detalles únicos: el trazo de Mozart, la forma de los corchetes y las claves de sol. «Reconocí la letra del maestro», aseguró Goy, quien confió el análisis a Laurence Decobert, especialista en el compositor.

La pieza, encontrada en una veintena de manuscritos, arroja nuevas pistas sobre la vida de Mozart. La BnF había guardado el cuaderno sin identificar, pero su estilo y estructura lo vinculan claramente al genio. La revelación coincide con el 270 aniversario del nacimiento de Mozart, un hito que resalta su impacto en la música.

Este hallazgo amplía el legado de Mozart, mostrando su evolución como compositor y su interacción con otros artistas. La obra inédita confirma su habilidad para innovar, incluso en proyectos que no alcanzaron su pleno éxito.