El hecho ocurrió el 11 de junio a las 20:20 en Remedios de Escalada, cuando Débora fue interceptada por dos motochorros que le exigieron bajar de su motocicleta. La víctima, quien no reveló su edad, mantuvo el vehículo en las manos mientras los delincuentes escapaban.

Minutos después, activó un dispositivo eléctrico instalado en la moto, lo que generó una descarga de 6000 voltios. El impacto hizo que los ladrones abandonaran el rodado, según testimonios de la comunidad local. El dispositivo, explicó Débora, fue adquirido tras ver un video en redes sociales. «Ya me habían robado varias veces y pensé en comprar algo», dijo.

La mujer confesó que inicialmente dudó en usar la herramienta, pero decidió actuar tras evaluar el riesgo. «Me salvó porque recuperé mi moto», afirmó. El caso generó debate sobre la efectividad de medidas de autoprotección en contextos de inseguridad.

El incidente subraya la complejidad de la delincuencia en zonas periféricas, donde herramientas no convencionales se convierten en herramientas de defensa. La autoridad local aún no ha emitido declaraciones sobre el caso.