Los padres irrumpieron en la Escuela Primaria Nº 69 de Avellaneda el viernes por la tarde, tras recibir denuncias de sus hijos sobre presuntos abusos. Al llegar al lugar, alertaron que el docente acusado se encontraba dentro y avanzaron en busca de él, pateando puertas y enfrentando al personal escolar. Testigos captaron en video la violencia del momento: empujones, gritos y destrozos en el establecimiento.

La policía fue llamada para contener la situación y detuvo al docente, quien fue demorado en el lugar. Fuentes judiciales confirmaron que los estudiantes habían contado a sus padres que «un docente les había tocado sus partes», lo que motivó la acción. Aunque la autoridad escolar negó haber recibido denuncias previas, la situación terminó con daños materiales y una tensa confrontación.

El incidente se produce en un distrito donde la política local ha sido cuestionada por escándalos de corrupción. La Escuela Nº 69, ubicada en el barrio Wilde, es un espacio clave para la comunidad. La violencia en el lugar reaviva la preocupación por la seguridad de los menores y la relación entre familias y instituciones.

La investigación judicial continúa para esclarecer los hechos, pero el impacto en la comunidad de Avellaneda es inmediato. La violencia en una escuela simboliza una fractura en la confianza entre padres, autoridades y docentes, en un contexto donde el distrito ya enfrenta críticas por transparencia. La tensión generada por el caso refleja la fragilidad de los mecanismos de protección de los menores y la necesidad de canales seguros para denunciar abusos. La comunidad espera respuestas claras y acciones concretas para evitar que situaciones similares afecten a otros estudiantes.