El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, anunció una revisión de su despliegue militar en Europa, destacando que no se trata de retirar tropas, sino de redefinir su participación en la defensa del continente. El proceso, que durará seis meses, busca garantizar un liderazgo europeo en la seguridad, según el gobierno norteamericano.

La medida surge tras la oficialización de la salida de 5.000 efectivos de Alemania, un paso que los gobiernos europeos han apoyado al insistir en que la región debe asumir la responsabilidad de su defensa. Estados Unidos, por su parte, se mantendrá como garante lejano, con enfoque en el Asia-Pacífico, donde su rivalidad con China marcará el escenario geopolítico.

La estrategia incluye el uso del paraguas nuclear como soporte, aunque los europeos analizan hasta qué punto Estados Unidos está dispuesto a reducir su presencia. Actualmente, en Europa hay más de 65.000 soldados, con cerca de 30.000 estacionados en Alemania y presencia destacada en Italia, Reino Unido y España.

El proceso de reevaluación refleja una tendencia hacia un enfoque más regional para EE.UU., mientras que Europa enfrenta la pregunta de si podrá asumir el liderazgo en la seguridad continental.