El escenario de la confrontación

El peronismo movilizará este jueves a miles de personas en una marcha frente al Congreso, con el objetivo de visibilizar el rechazo al proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. La concentración, organizada por la oposición, busca presionar a los senadores de la llamada «oposición dialoguista», aliados tradicionales del oficialismo que, en este caso, se encuentran en una posición crítica hacia el Gobierno. A diferencia de la jornada de la reforma laboral, donde la certeza de una derrota ya era palpable, este escenario guarda incertidumbre. Los dirigentes del PJ mantienen la expectativa de frenar la aprobación del capítulo III, el tramo más controversial del proyecto.

La estrategia del peronismo para frenar el debate

La oposición dura, encabezada por figuras como el senador peronista Luis Bastías, ha identificado el capítulo III como el punto clave para rechazar el proyecto. Este tramo elimina las restricciones a la venta de tierras rurales a extranjeros, un tema sensible para la agrupación y el sector rural. Los dirigentes del peronismo calculan que, para evitar su aprobación, necesitan obtener al menos 37 rechazos en la votación. «Hay más presión social que con la reforma laboral, porque ahí estaba la CGT y acá es la gente la que se organiza», comparó un senador del bloque, destacando la importancia de la micromilitancia y la movilización espontánea.

El cálculo electoral y la incertidumbre del desempate

En la reunión del interbloque presidido por José Mayans, se estimó que los votos en contra del capítulo III podrían llegar a 25, sumando a los tres peronistas de Convicción Federal, dos santacruceños, la cordobesa Alejandra Vigo, tres radicales y dos misioneros. Sin embargo, la alianza entre los misioneros —Carlos Rovira y Hugo Passalacqua— sigue siendo una incógnita, ya que podrían votar a favor en general pero en contra del tramo específico. En el caso de la UCR, Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama habían adelantado el rechazo al capítulo III, aunque se desconoce la postura definitiva de Patricia Bullrich. Con Javier Milei fuera del país, la presidenta interina Victoria Villarruel podría recurrir a Bartolomé Abdala en caso de empate, lo que complicaría aún más el escenario para el oficialismo.

La movilización del jueves no solo busca rechazar un proyecto, sino también marcar un hito en la confrontación interna del oficialismo. La tensión en el Congreso se intensifica con la falta de claridad en el cálculo electoral, donde cada voto podría definir el destino del capítulo III. El peronismo, en su rol de fuerza de oposición, busca aprovechar la presión popular para forzar un desenlace que, en caso de fracaso, podría tener consecuencias en las elecciones de octubre.