Un estudio revela que el insomnio emocional afecta a casi la mitad de la población adulta en España.
Psicólogo explica el insomnio emocional y su impacto en la población española
Un estudio revela que entre un 20% y un 48% de la población adulta en España sufre insomnio emocional, según el psicólogo Ángel Guirado. La condición se activa cuando el cerebro percibe amenazas durante el sueño, generando un círculo vicioso de inquietud.
¿Por qué el cerebro se activa justo cuando quieres dormir
Al caer la noche, la mente se convierte en un campo de batalla. Según el psicólogo Ángel Guirado, la combinación de oscuridad y silencio desata una alerta interna. «El cerebro interpreta la inquietud como una amenaza y activa mecanismos de supervivencia», explica. Este proceso, llamado insomnio emocional, se desencadena cuando una persona se sumerge en problemas no resueltos, como conflictos laborales o discusiones familiares. La repetición de pensamientos problemáticos, conocida como rumiación, agrava la situación y genera una tensión que impide el sueño reparador.
La noche como el espejo de las preocupaciones
En la oscuridad, las preocupaciones diarias asumen mayor relevancia. «Cuando el ruido exterior desaparece, la mente se queda sola con sus pensamientos», dice Guirado. Esto lleva a frases como «no puedo dormir» o «tengo que dormirme ya», creando un ciclo que refuerza la inquietud. La falta de distracciones en la noche convierte las preocupaciones en una especie de espejo que refleja el peso emocional. Para el psicólogo, este fenómeno es más común en personas que llevan una carga emocional constante, lo que los hace más vulnerables a la noche.
Estrategias para romper el círculo vicioso
El experto recomienda técnicas para manejar el insomnio emocional. «La clave es reconocer que la mente no puede desactivarse de forma automática», afirma Guirado. Sugerir estrategias como escribir en un cuaderno, practicar respiración consciente o reorganizar la rutina antes de dormir puede ayudar a desconectar la mente de las preocupaciones. Además, se destaca la importancia de no asociar la cama con estrés, ya que esto fortalece la conexión entre la inquietud y el sueño. «El objetivo es crear un entorno que favorezca el descanso, no la vigilancia», concluye.
El insomnio emocional no solo afecta el descanso, sino que también refleja la carga emocional de la sociedad moderna. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, casi la mitad de la población adulta sufre este problema. La clave, según el psicólogo, está en desconectar la mente de las preocupaciones antes de dormir y buscar estrategias que permitan un sueño reparador.
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