Un debate en Buenos Aires desató discusiones sobre el rol de las elites en el desarrollo argentino, con datos internacionales que colocan al país en posición de alerta.
Repensar Argentina: debate sobre el impacto de las elites en el desarrollo nacional
En el auditorio del Malba participaron empresarios, diplomáticos y académicos que analizaron el «Índice de Calidad de Élites» (EQI). Argentina quedó en el puesto 104 global, detrás de Chile y Perú. El estudio de la Universidad de St. Gallen alertó sobre el riesgo de una élite que prioriza la renta sobre el crecimiento sostenible.
Un índice que mide el valor agregado de las elites
El debate, organizado por la Fundación SMS y respaldado por la Embajada de Suiza, presentó por primera vez en Argentina el «Elite Quality Index» (EQI), un estudio de la Universidad de St. Gallen que evalúa a 151 países por su capacidad de generar valor a través de elites. Según el ranking, Argentina ocupa el puesto 104, a décadas de distanciarse de países como Singapur, que lidera el índice, o Estados Unidos, segundo. La comparación con Chile (37) y Perú (50) subraya una brecha significativa, que el profesor Thomas Casas Klett explicó como el resultado de una cultura institucional y empresarial orientada a la extracción de rentas en lugar de la innovación.
El peso de la élite en la economía argentina
Los participantes, incluyendo al diplomático Rafael Grossi, candidato a la Secretaría General de la ONU, y al sacerdote Rodrigo Zarazaga, coincidieron en que el modelo actual de elites argentinas carece de visión a largo plazo. «Una élite de alta calidad trabaja para hacer crecer la torta, mientras que una de baja calidad trabaja para hacer crecer su propia porción», sostuvo Casas Klett. La bioquímica Raquel Chan, investigadora del Conicet, agregó que el desafío no es solo económico, sino también cultural: «El sistema necesita elites que prioricen el bien común frente a intereses individuales». El debate resaltó la importancia de instituciones sólidas y modelos empresariales que promuevan la sostenibilidad, como los que Suiza logró mediante su enfoque en la innovación y la responsabilidad social.
La urgencia de un cambio institucional
Pablo San Martín, presidente de la Fundación SMS, subrayó que el EQI no es solo una evaluación, sino un llamado a la acción. «Los países que lideran el ranking han construido sistemas donde las elites no se limitan a accionar en la política, sino que se involucran en la creación de valor», dijo. El embajador suizo Andrea Semadeni, por su parte, vinculó el desempeño argentino con la falta de un marco regulatorio claro y la debilidad institucional. La discusión abrió el camino para un análisis más profundo sobre cómo redefinir el rol de las elites en una sociedad que busca crecimiento inclusivo.
El debate marcó un punto de inflexión en el debate público argentino, donde el desempeño de las elites no se mide solo por su poder, sino por su capacidad de transformar el país en un laboratorio de desarrollo sostenible. La comparación con países que lograron superar esta brecha ofrece un marco para reflexionar sobre políticas públicas y reformas institucionales.
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