Rumanía enfrenta una crisis hídrica extremo que pone en riesgo su planta nuclear.
Rumanía dinamita río Danubio para garantizar energía nuclear
El Ejército llevó a cabo una explosión controlada para desviar agua hacia la central de Cernavoda, evitando el cierre del reactor. El ministro Miruta destacó que «cada día de funcionamiento es una ganancia». La sequía ha reducido el caudal del Danubio en un 40%, obligando al Estado a activar alertas de emergencia.
Una operación de emergencia en el río Danubio
El Ejército rumano ejecutó una explosión submarina el lunes para redirigir el agua del Danubio hacia la central nuclear de Cernavoda. La medida fue clave para evitar el cierre del segundo reactor, que podría dejar sin energía a 19 millones de personas. La operación, que involucró 180 kilogramos de explosivos, logró desviar temporalmente agua desde un canal adyacente, aunque las autoridades advierten que la solución no es definitiva. «El caudal del Danubio se encuentra en niveles críticos», explicó un funcionario, al tiempo que confirmó que el Estado de Alerta Nacional permanece vigente hasta el 31 de agosto.
La crisis hídrica y la vulnerabilidad de la planta nuclear
La central de Cernavoda, única planta nuclear del país, depende del Danubio para su refrigeración. La sequía, combinada con temperaturas elevadas, redujo el caudal del río en un 40% en comparación con la media histórica. El cierre del primer reactor el martes obligó al gobierno a recurrir a importaciones de electricidad, principalmente de Ucrania. Sin embargo, el riesgo de desactivar también el segundo reactor motivó la intervención del Ejército, que aprobó una partida presupuestaria de 1,3 millones de euros para ejecutar las obras hidráulicas. «La energía nuclear es esencial para garantizar estabilidad eléctrica», destacó el ministro de Defensa, Radu Miruta, al anunciar el éxito de la operación.
Un escenario de tensión y desafíos futuros
Aunque la dinamita permitió reanudar el funcionamiento del segundo reactor, la situación sigue crítica. El nivel del Danubio no muestra signos de recuperación, y las autoridades reconocen que la solución es provisional. «No se puede depender de métodos excepcionales como este», afirmó un analista energético, al tiempo que llamó la atención sobre la necesidad de modernizar la infraestructura hídrica del país. El gobierno, que ya activó alertas de emergencia, debe enfrentar el desafío de equilibrar la producción nuclear con la escasez de agua, una crisis que complica la planificación energética a largo plazo.
La operación en el Danubio refleja la fragilidad de la infraestructura nuclear en un contexto de crisis climática. Aunque el reactor sigue en funcionamiento, la dependencia del río para su operación pone de relieve la necesidad de una política energética más resiliente. Mientras se espera que el caudal del Danubio mejore, Rumanía deberá enfrentar el dilema de si los métodos extraordinarios pueden ser sostenibles en un futuro cercano.
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