La advertencia a los inversores

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, advirtió a los inversores que el peronismo, en caso de retornar al poder, revisará «absolutamente todo» y no dudará en expropiar o nacionalizar activos considerados estratégicos. En declaraciones a El Destape 1070, afirmó que «lo que sea necesario expropiar, lo vamos a expropiar» y que su partido «va a recuperar» lo que, según él, se perdió durante la gestión actual. La advertencia se enmarca en la previa al debate en el Senado sobre la Ley de Extranjerización de Tierras, que busca regular la participación de extranjeros en el sector agrícola.

El rechazo al modelo actual

Quintela criticó las políticas de la administración de Javier Milei, señalando que las provincias «no se salvan en un país que no se salve». En referencia a la discusión sobre el federalismo, argumentó que los recursos naturales «deben ser protegidos y utilizados en beneficio de la sociedad argentina». Su postura se opone al argumento oficial de que las provincias deben decidir sobre sus recursos, y enfatizó que las medidas deben priorizar «los intereses conjuntos del país». El mandatario provincial también cuestionó la ausencia de transferencias de fondos que, según él, le corresponden a La Rioja, atribuyendo la crisis financiera provincial a las políticas centrales.

El cuestionamiento a los peronistas que apoyan al gobierno

A pesar de la crítica al modelo actual, Quintela se mostró reacio a alianzas con el oficialismo. Rechazó la idea de que su partido «esté actuando de una forma absolutamente incorrecta» al respaldar las decisiones del Ejecutivo, pero advirtió que los peronistas que apoyan al gobierno «no representan los intereses de la mayoría». Su postura refleja la fractura interna del peronismo, que enfrenta desafíos para unificar posturas frente al modelo neoliberal. La situación de La Rioja, con su fuerte componente agrícola, se convierte en un laboratorio de las tensiones entre autonomía provincial y centralización.

Las declaraciones de Quintela reflejan una postura radical en el peronismo, que busca redefinir su rol en la economía argentina. Su enfoque en la expropiación y la priorización de intereses nacionales podría impactar en el debate sobre la ley de tierras, marcando una línea política clara en la previa electoral. El rechazo al modelo actual también resalta la necesidad de una agenda alternativa que responda a las demandas de las provincias.