El Senado de Buenos Aires retomará sus sesiones este miércoles tras más de seis meses de parálisis causada por la interna peronista entre el gobernador Axel Kicillof y el bloque kirchnerista. La formación de comisiones, retrasada por disputas internas, permitió finalmente un avance, aunque la primera reunión se vio afectada por críticas al tratamiento de proyectos cuestionables.

La presidenta del Senado, Verónica Magario, y el presidente del bloque oficialista, Sergio Berni, encarnaron la división entre sectores peronistas. Berni cuestionó la inclusión de iniciativas como la «fiesta de la omelette gigante» de Pigué, promovida por la oposición. La demora en la convocatoria de la sesión generó tensiones dentro del oficialismo, con reuniones que terminaron en discusiones públicas.

En la reunión de martes, el intendente licenciado de José C Paz, Mario Ishii, enfrentó críticas por su pedido de emergencia sanitaria y alimentaria, que no será tratado directamente. Fuentes cercanas al gobierno aseguraron que Ishii era utilizado por La Cámpora en la interna. «Se lo vio enojado, mostraba fotos de las guardias de los hospitales», destacó un senador presente.

La primera sesión del año reflejó la profunda fractura en el peronismo, con proyectos polémicos y una agenda retrasada. Las tensiones internas siguen afectando la eficacia del Senado, mientras la oposición se resiste a priorizar temas de interés público.