La vigésima jornada del segundo juicio por la muerte de Diego Maradona comenzó con la declaración de dos acompañantes terapéuticos que estuvieron cerca de él en los últimos días de su internación y al inicio de su externación. Ambos coincidieron en que el ex campeón del mundo nunca supo su función en el lugar, que era asistirlo, escucharlo y contenerlo.

El testimonio más conmovedor lo ofreció Alejandro Cottaro, quien estuvo con Maradona en el hospital el 8 de noviembre de 2020 y luego en la casa del barrio San Andrés. Relató que en un momento solitario, durante una conversación en el jardín, el ex astro le mostró una foto de Cristina Fernández de Kirchner y le dijo «la amo». «¿A quién más amás?», le preguntó, según el testigo.

«Se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo ‘a Roma, a mis hijos'», contó Cottaro. Sin embargo, el momento fue interrumpido por el asistente de Maradona y su sobrino, quienes lo sacaron del lugar. «Eso es lo que es el rol del acompañante», afirmó.

El testimonio resalta la complejidad de las relaciones en el entorno del ex jugador, donde la intimidad y la supervisión se entrelazan en el marco legal.

Las declaraciones destacan la tensión entre la necesidad de apertura emocional y la regulación de espacios en casos de internación. Aunque el juez no lo abordó, el episodio muestra cómo las interrupciones pueden afectar el proceso terapéutico y las dinámicas familiares.