En Ankara, la tensión crece entre Trump y Europa en una cumbre donde el poder se reparte.
Trump desafía a Europa en la OTAN: ¿Un acuerdo o una ruptura?
El presidente norteamericano llega a Turquía con críticas a la defensa europea y amenazas sobre Greenland. Europa intenta salvar la cumbre, aunque la relación con Trump se resiente.
Donald Trump arribó a Ankara este martes con el tono de un mandatario que no reconoce el rol de la OTAN. En un clima de tensión, el mandatario estadounidense cuestionó la postura de Europa frente a su intervención en Irán, calificándola como una «prova» que no necesitaba ayuda. «No necesitábamos ninguna ayuda, sólo estaba probándolos», dijo ante el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien lo recibió como único anfitrión de la cumbre.
El desafío de Trump no se limita al frente del conflicto iraní. Durante su discurso, reiteró amenazas anteriores sobre Greenland, insistiendo en que «debería estar bajo control de Estados Unidos». También criticó la política migratoria europea, considerada «blanda», y rechazó las energéticas renovables, que Europa promueve para reducir la dependencia del gas ruso. Estas declaraciones generaron reacciones de descontento en el entorno europeo, que ve en Trump un obstáculo para la coordinación del continente.
La cumbre, clave para el futuro de la OTAN, se enfrenta a un escenario complejo. Aunque los europeos intentan mantener la agenda, varios países se muestran reticentes a cumplir con el objetivo del 5% del PBI en defensa, que Trump exigió en 2023. España, liderada por Pedro Sánchez, sigue negándose, argumentando que no es viable económicamente ni militarmente. Países como Italia (deuda pública por encima del 130% del PIB) y Francia (cercana al 120%) también enfrentan desafíos para cumplir la meta, lo que complica la unidad del frente.
Sin embargo, la presión para que la cumbra no se disuelva es alta. La OTAN, sin Estados Unidos, ya destinaba siete veces más que Rusia en defensa antes de los recientes aumentos. La coordinación europea se vuelve esencial para proyectos como la defensa del mar Mediterráneo o la respuesta a crisis regionales. Mientras, Trump, aunque no se compromete a participar activamente, mantiene su presencia como un peso político. La negociación se estira, pero el desafío de contener su postura sigue siendo crítico para la estabilidad del bloque.
La cumbre en Ankara se convierte en un punto de inflexión para la OTAN, donde el equilibrio entre la presión estadounidense y la autonomía europea define el futuro de la alianza. La decisión de Trump no solo impacta en cuestiones de seguridad, sino también en la geopolítica del continente, donde la cooperación es clave para enfrentar desafíos como la crisis energética o la migración.
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