El proyecto, que inicialmente costó menos de dos millones de dólares y ya pasó de 14 millones, forma parte del plan de Trump para embellecer Washington. El Estanque Reflectante, uno de los espacios más reconocibles de la capital, fue escenario del discurso de Martin Luther King en 1963.

Tras la renovación, la piscina, pintada de azul, volvió a su color verde debido a la alta temperatura. Los trabajadores usaron productos químicos para combatir las algas, pero el revestimiento azul se descascaró. El Gobierno había asegurado que las algas residuales se eliminarían, pero la ola de calor las favoreció.

Trump acusó a «vándalos» de dañar la obra, señalando que la Policía de Parques detuvo a varias personas. «Estos son crímenes muy serios», afirmó, sin detallar los arrestos. Los trabajos de reparación comenzarán «inmediatamente», aunque la situación sigue generando controversia.

La renovación, que buscaba el «azul de la bandera», terminó en un conflicto entre el plan original y las condiciones climáticas. La polémica continúa con acusaciones de sabotaje y un estanque que no se mantuvo en su color prometido.