El martes, el Comando Central de Estados Unidos confirmó que las fuerzas iraníes lanzaron múltiples misiles balísticos desde Irán, en un intento de ataque sorpresa contra instalaciones estadounidenses en Medio Oriente. Todos los proyectiles fueron interceptados sin daños significativos. La operación, según el comunicado, se desarrolló alrededor de las 17.45 hora de Washington, y marcó el primer episodio de violencia entre ambos países tras una tregua de varios días.

El gobierno norteamericano no reveló la ubicación exacta de la base atacada, pero un alto funcionario, citado por el medio Axios, indicó que se trata de una instalación en Jordania. Esta información coincide con declaraciones de medios iraníes y de Israel, que también señalaron la presencia de fuerzas estadounidenses en la región. Aunque el Comando Central destacó que las fuerzas estadounidenses «se mantienen atentas y en preparación», la situación eleva nuevamente la tensión en un conflicto que ha estado en calma tras semanas de negociaciones.

El ataque ocurrió horas después de que el presidente Donald Trump advirtiera que no permitiría una solución diplomática si no se lograba un acuerdo con Irán. «Voy a hacer eso si no llegan a un acuerdo», afirmó Trump en un programa de Fox, al tiempo que amenazó con destruir infraestructura iraní, incluyendo puentes y centrales eléctricas. Esta postura reaviva las tensiones que ya persistían desde el mes de mayo, cuando Estados Unidos suspendió los ataques a Irán para impulsar negociaciones.

La tensión refleja la complejidad de un conflicto que involucra a múltiples actores: Irán, Estados Unidos, Israel y varios países del Golfo. Las amenazas de Trump y el rechazo iraní a acordar un alto el fuego complican los esfuerzos de mediación, especialmente tras la muerte del general iraní Qasem Soleimani, en 2020, que marcó un punto de inflexión en las relaciones. Ahora, el riesgo de una escalada no solo afecta a las negociaciones, sino también a la estabilidad de la región, donde la presencia militar estadounidense es clave para contener posibles conflictos.

El ataque iraní y la respuesta de Trump reavivan las tensiones en un conflicto donde la diplomacia se enfrenta a un escenario de riesgo de escalada. Las negociaciones, ya en pausa, podrían verse afectadas si no se logra un acuerdo, lo que pone en juego la estabilidad de Medio Oriente.