La Steam Machine, anunciada en noviembre, se vende por 1.035 euros con 16 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento. Para obtener 2 TB de SSD, el costo sube a 1.359 euros, sin incluir el mando. Valve atribuye esta cifra a la escasez de componentes, especialmente RAM y SSD, que se han encarecido por la demanda de la industria de la IA.

El contexto de la crisis en el mercado de componentes ha complicado la producción de la máquina. Según fuentes cercanas, Valve no tenía opción de postergar el lanzamiento, ya que la máquina era una promesa desde antes. La situación ha llevado a especulaciones sobre la falta de acuerdos con proveedores, lo que ha inflado los costos.

Analistas como Gamer Nexus han destacado que Valve hizo lo posible por reducir gastos, pero la falta de contratos con fabricantes de RAM limitó sus opciones. La máquina, aunque no cuenta con hardware puntero, sigue siendo un punto polémico por su precio.

La decisión de Valve de lanzar la Steam Machine fue forzada por la demanda del mercado, lo que llevó a un costo elevado. A pesar de intentar optimizar gastos, la escasez de componentes dificultó el proyecto, generando críticas por su precio.