Un terremoto desencadenó un giro en la política venezolana

La llamada que rompió el aislamiento

A las 4 de la mañana del 24 de junio, la presidenta Delcy Rodríguez descolgó el teléfono para contactar a la ONU tras dos terremotos que sacudieron el país. Era la primera vez en años que el gobierno venezolano, históricamente rechistoso hacia organismos internacionales, permitía la entrada de equipos de rescate. Gianluca Rampolla, funcionario de la ONU en Venezuela, respondió a la llamada y ofreció ayuda de todo el mundo. «Que vengan todos», dijo Rodríguez, sin importar aliados o enemigos.

La crisis de un Estado desgastado

Las 48 horas siguientes revelaron la fragilidad de un Estado que, tras años de recortes presupuestarios, corrupción y reprimendas a la disidencia, se vio abrumado por el desastre. La escasez de personal cualificado y equipos de emergencia limitó la capacidad de respuesta, dejando a muchas víctimas atrapadas sin ayuda inmediata. La falta de datos sísmicos y la desorganización gubernamental exacerbaron la situación. Mientras el mundo movilizaba recursos, Venezuela quedó expuesto a la crítica por no haberse preparado para un desastre que, en teoría, era previsible.

La intervención internacional y sus limitaciones

Equipos de rescate de Estados Unidos, Israel, Guyana y El Salvador llegaron rápidamente, llevando perros de búsqueda, cámaras de fibra óptica y detectores de sonido. La experiencia extranjera salvó vidas, pero el gobierno local no pudo coordinar eficientemente la logística. La colaboración internacional fue un contraste con la política de aislamiento previa, que ahora se desmoronaba ante la urgencia. Sin embargo, el impacto de las decisiones gubernamentales en la crisis económica y la desorganización del Estado persistió como un factor clave en la lucha por la supervivencia.

La crisis desencadenada por los terremotos expuso la vulnerabilidad de un Estado que, durante décadas, priorizó la lealtad sobre la eficiencia. Mientras la ayuda internacional salva vidas, la pregunta sigue: ¿Qué pasará cuando el desastre deje de ser una excepción y se convierta en la norma?