Matías Rival, de 35 años, fue acusado en 2020 de haberse llevado a «Bigotito», un ternero guacho encontrado en una zanja de un camino vecinal. El animal, con apenas días de vida, fue recibido en su domicilio por Rival, quien lo cuidó temporalmente. La fiscalía lo imputó por «abigeato agravado», lo que lo llevó a pasar 10 días en una comisaría y cuatro meses en una alcaidía en La Plata, además de un tiempo en el penal de Olmos.

El caso se complicó tras un nuevo análisis judicial, que exigió un proceso distinto. El Tribunal de Casación Penal determinó que no existían elementos para condenarlo, y en la última jornada del juicio oral en Brandsen, Rival fue absuelto. «Esto me arruinó», expresó en un comunicado, refiriéndose al impacto emocional y material de la experiencia.

El ternero fue devuelto a su dueño tras el desenlace judicial. La Justicia destacó la complejidad del caso, que involucró cuestiones de responsabilidad, evidencia y el derecho a la libertad.

El proceso, que abarcó más de cinco años, terminó en la absolución de Rival, poniendo de relieve la necesidad de claridad en las investigaciones penales.