El anuncio del pacto entre Estados Unidos y Arabia Saudita para avanzar en un programa nuclear civil ha generado una reacción inmediata en Israel, donde sectores del establishment y la oposición temen que el acuerdo desencadene una carrera regional por armas nucleares. El gobierno israelí, que mantiene un programa secreto de armas atómicas, considera que el pacto no solo debilita su estrategia de seguridad, sino que también abre la posibilidad de que otros países del Golfo desarrollen tecnologías nucleares.

La propuesta, revelada el martes, permite a Arabia Saudita acceder a tecnología estadounidense para enriquecer combustible nuclear, algo que ha sido visto como un paso clave para su sueño de convertirse en un actor regional con capacidades energéticas y potencial militar ampliado. Sin embargo, Israel, que lleva décadas presionando para que el reino normalice relaciones diplomáticas con su país, espera que el acuerdo se condicione a un cambio en el escenario político del Golfo. El ministro de Economía, Nir Barkat, intentó calmar las alarmas al afirmar que Israel podría «gestionar» un programa nuclear civil saudí, pero su declaracion fue recibida con escepticismo por críticos que veían en el acuerdo una señal de peligro para la región.

Arabia Saudita ha mantenido presión desde hace años para adquirir tecnología nuclear estadounidense, un deseo que ahora parece materializarse. Sin embargo, Israel, que ya tiene instalaciones oficiales de investigación nuclear, considera que el pacto rompe un equilibrio de poder en el Oriente Medio. Ex altos funcionarios israelíes y analistas han alertado que el acuerdo podría impulsar otros países del Golfo a desarrollar sus propios programas nucleares, acelerando una escalada que podría poner en riesgo la estabilidad regional.

La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu no hizo comentarios inmediatos, lo que alimenta especulaciones sobre el posible impacto de la decisión. Mientras tanto, el gobierno israelí mantiene su postura de que la normalización con Arabia Saudita sigue siendo una «opción», pero muchos en el establishment temen que la apertura a un programa nuclear en el reino complica esa meta. La reacción del gobierno sugiere que, pese a los esfuerzos por contener el riesgo, la región se acerca a un escenario donde el acceso a la energía nuclear podría convertirse en un factor geopolítico decisivo.

El acuerdo nuclear entre EE.UU. y Arabia Saudita no solo despierta miedos en Israel, sino que también pone en el tapete la posibilidad de una escalada regional hacia una carrera por armas nucleares, lo que podría redefinir el equilibrio de poder en el Golfo.