Manuel Adorni anunció su disponibilidad para presentarse el 2 de julio al Senado para cumplir con su obligación constitucional. La publicación generó desacuerdos dentro del oficialismo, que ya había anticipado su rechazo a la comparecencia. Patricia Bullrich, líder del bloque de LLA, confirmó que no asistirá al recinto, calificando la situación como una «interpelación de hecho».

Funcionarios cercanos a Adorni indicaron que la decisión final depende del Senado. «Manuel se puso a disposición y así será hasta que el recinto rechace o acepte su carta», dijo un colaborador. En la reunión de labor parlamentaria, se analizó la posibilidad de una moción para votar la comparecencia, que requiere mayoría simple.

Un senador aliado a Adorni explicó que el informe podría no materializarse por la forma en que se solicitó la sesión. «La oposición perdió interés, ya que buscaban otra cosa», sostuvo, refiriéndose a la sesión informativa. La ex ministra de Seguridad afirmó haber conversado con la jefatura de Gabinete y Karina Milei para suspender el informe.

La situación refleja una división política entre el oficialismo y la oposición, con incertidumbre sobre si Adorni cumplirá su deber constitucional o será interpelado. La Cámara Alta sigue en espera de una definición clara.