La percepción general es que las matemáticas se aprenden en la escuela, pero una investigación revela que también ocurren en casa, de forma espontánea. La investigadora Amber Simpson, de la Universidad de Binghamton, lideró un estudio que mostró cómo los niños usan conceptos matemáticos al enfrentar desafíos cotidianos.

Simpson diseñó doce kits de ingeniería denominados MAKEngineering para niños de segundo a sexto grado. Cada uno planteaba retos con materiales comunes, como construir un refugio para animales contra fenómenos climáticos. Siete familias estadounidenses participaron y grabaron sus interacciones. Los niños aplicaron razonamiento geométrico, medición informal y proporciones sin instrucción formal.

La sorpresa del estudio no fue la habilidad de los niños, sino la capacidad de los padres. Aunque se asume que los progenitores carecen de conocimientos matemáticos, el trabajo muestra que usan su experiencia diaria para guiarlos. «Las matemáticas también están en casa», afirma Simpson, al destacar que los cuidadores ya tienen las herramientas necesarias para fomentar el aprendizaje.

El estudio desafía la creencia de que la educación matemática depende exclusivamente de los colegios. Sugiere que los padres pueden involucrarse activamente, usando contextos cotidianos para desarrollar habilidades en sus hijos.