Calor extremo en Europa afecta infraestructura y vida cotidiana
El calor sofocante impactó redes ferroviarias, centrales nucleares y fábricas, dejando sin luz a cientos de miles y acelerando la crisis climática en el continente.
En Europa, el calor extremo provocó fallos en la infraestructura: las vías ferroviarias se deformaron, reactores nucleares redujeron su producción y plantas industriales enfrentaron condiciones insoportables. Museos cerraron temporalmente, mientras sindicatos convocaron huelgas en fábricas francesas.
Cortes de electricidad afectaron a millones en Francia e Italia, y las viviendas se convirtieron en hornos imposibles de enfriar. Las personas buscaban refugio en parques o compraban aire acondicionado. «Todo el mundo se pregunta: ¿Por qué no estamos preparados?», dijo François Gemenne, especialista en políticas ambientales.
La ola de calor, que rompió récords en Gran Bretaña, España y Francia, reveló la vulnerabilidad europea ante fenómenos climáticos intensos. Un informe de Allianz señala que el continente, que se calienta más rápido, tiene infraestructuras diseñadas para un clima ya obsoleto.
El fenómeno subraya la urgencia de adaptar sistemas ante el calentamiento global. Europa enfrenta consecuencias más severas que otras regiones debido a su modelo urbano y falta de preparación.
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