La paleontología moderna combina expediciones y análisis de archivos. Un fósil encontrado en un cajón de un museo, tras años de almacenamiento, ha sido identificado como perteneciente a un dinosaurio saurópodo del Cretácico Superior. Este hallazgo, publicado recientemente, corrobora la presencia de estos animales en la Antártida, un lugar ahora desértico pero que en la época era habitable.

El hueso, conservado en un museo, permaneció sin clasificar durante décadas. Investigadores reexaminaron su morfología y confirmaron que pertenece a un titanosaurio, grupo de dinosaurios que incluye a los animales terrestres más grandes de la historia. Esta identificación completa un puzle que ya tenía antecedentes científicos, pero que requería una evaluación formal para ser reconocida.

La descubierta desafía la imagen actual de la Antártida, un continente frío y árido. En el Cretácico, el clima era más cálido, permitiendo la existencia de florestas y la presencia de dinosaurios. Este fósil agrega datos sobre la distribución de especies y la historia climática del planeta.

El hallazgo resalta la importancia de revisar archivos antiguos en paleontología. Un hueso que dormía en un cajón ahora contribuye a comprender la evolución de dinosaurios y el cambio climático del Cretácico, revelando cómo la Antártida era muy distinta en su pasado.