Durante casi un siglo, la Corte Suprema rechazó que un presidente desobedezca leyes claras del Congreso. En 1935, frenó a Roosevelt de despedir a un líder de la FTC. En 1988, detuvo a Reagan de ignorar una investigación sobre contaminación. En 2016, bloqueó al Obama de ampliar protecciones a inmigrantes.

La decisión del lunes permitió a Trump destituir a comisionados de la FTC sin necesidad de causa justificada. Esto anula una ley de 112 años que exigía «ineficiencia, negligencia o mala conducta» como motivo. Ahora, el mandatario puede actuar por simple placer.

La opinión mayoritaria, liderada por el juez John Roberts, sostuvo que exigir causas justas viola la separación de poderes. «La FTC ejerce poder ejecutivo y debe estar bajo control del jefe del ejecutivo», escribió Roberts. La Corte criticó que el Congreso hubiera intentado aislar a la FTC de la política partidista.

El fallo refleja la postura de Trump, quien defiende su derecho absoluto como presidente. Sin embargo, la mayoría de los magistrados (todos nombrados por republicanos) no defendieron sus argumentos. En otro fallo, el Tribunal rechazó una medida que limitaba poderes del ejecutivo.

La decisión genera críticas por debilitar controles institucionales y potenciar la influencia presidencial. La Corte, al apoyar a Trump, se aleja de principios históricos de equilibrio de poderes.