Caracas bajo el peso de los terremotos y la incertidumbre
El silencio de Caracas oculta el miedo de miles tras dos terremotos que destruyeron edificios y dejaron sin hogar a familias. Vecinos duermen bajo carpas mientras esperan inspecciones.
La bulliciosa Caracas amaneció en silencio tras dos terremotos consecutivos que sacudieron Palos Grandes y Altamira, barrios de Chacao. Calles están cortadas, y el tránsito se reduce a pocos patrulleros. La ciudad, conocida por su ruido, ahora respira con tensión.
En un departamento abandonado tras el sismo, el trabajo se trasladó a una cafetería cercana, donde vecinos de distintos edificios afectados compartieron el miedo. Un conserje advirtió que «el edificio lo sostiene un pelo de Dios», frase que encarna la incertidumbre de quienes aún no pueden volver a sus hogares.
La avenida Francisco de Miranda muestra el impacto humano: personas duermen en carpas o colchones bajo el cielo. «Hay mucho trauma», relata Luis Navas, un hotelero de 55 años. El primer ruido le devuelve el miedo. Espera la inspección de ingenieros para decidir si puede regresar.
Agentes de «Protección Civil» reparten agua y alimentos en la tercera noche sin dormir en sus casas. Aunque el clima es favorable, la angustia persiste. Los letreros rojos en los edificios marcan la inhabilitación, una señal que nadie quiere ver.
La crisis humanitaria se agrava con cada día sin solución. La esperanza se apoya en las inspecciones, pero el miedo sigue vigente en las calles de Caracas, donde la incertidumbre domina la vida cotidiana.
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