El Parlamento cubano aprobó medidas que limitan el rol del Estado y permiten mayor participación privada, como la importación y exportación sin intermediarios. Sin embargo, expertos advierten que su aplicación enfrentará obstáculos como la burocracia y la desconfianza de empresarios.

«Elementos que durante décadas fueron pilares de la economía revolucionaria, como el monopolio estatal del comercio, han sido desmantelados», dijo el politólogo Luis Carlos Battista. La Asamblea Nacional autorizó permisos para cadenas de comida rápida y mayor autonomía a empresas privadas.

Lee Schlenker, investigador del Instituto Quincy, señaló que la efectividad de las reformas dependerá de su aplicación equitativa y del levantamiento de las sanciones norteamericanas. «Sólo tendrán un efecto real si se complementan con el fin gradual de las prohibiciones», aclaró.

Los cubanos recibieron la medida con reacciones mixtas. Adolfo Sánchez, de 63 años, expresó esperanza: «Creo que con esas medidas va a haber una mejoría… en la vida diaria».

La reforma económica cubana enfrenta desafíos estructurales y depende del contexto internacional para su consolidación.