El gobierno cubano anunció este miércoles la apertura de sectores estratégicos a la participación privada, como estaciones de servicio, puertos, farmacias, geriátricos y terminales de carga. Esta decisión forma parte de un paquete de 176 medidas económicas aprobado en junio, que representa la más ambiciosa transformación del modelo económico en décadas. Los medios estatales destacaron que estas reformas permitirán «ampliar el espectro de acción para los emprendedores», un anuncio que contrasta con la crisis energética y la recesión que afectan al país desde 2024.

Entre los cambios más destacados, figuran la entrada de nuevos actores en turismo, la promoción de inversión extranjera directa (especialmente para cubanos en el exterior) y la descentralización de decisiones económicas. La ANPP (Autoridad Nacional de Precios) dio luz verde a normativas que incluyen la creación de banca privada y la participación del capital privado en actividades financieras. También se autorizó la importación de vehículos y el desarrollo de energías renovables, bajo condiciones específicas. Estos pasos buscan dinamizar sectores como la agricultura, el comercio exterior y el inmobiliario, que han sufrido estancamiento durante años.

La reforma abarca sectores enteros, como la distribución de combustible, servicios farmacéuticos y ópticos, residencias de ancianos, y operaciones petroleras y mineras. Según datos oficiales, más de 15.000 pequeñas y medianas empresas están autorizadas en el país, un número que refleja la aceleración en la aprobación de negocios desde 2021. Sin embargo, la apertura privada no resuelve la crisis energética, que en 2024 deja a la isla sin electricidad en zonas rurales y con escasez en la capital, según testimonios de residentes.

La decisión surge en un contexto de desempleo, inflación y devaluación del peso cubano, que han erosionado la confianza en el modelo económico anterior. Expertos señalan que los cambios podrían generar empleo y atraer inversión, pero enfrentan obstáculos como la burocracia y la dependencia de importaciones. Aunque el gobierno promete «cambios estructurales», la implementación de estas reformas dependerá de la capacidad de los sectores privados para operar bajo regulaciones complejas y en un entorno marcado por la escasez de recursos.

La apertura de sectores a la iniciativa privada podría revitalizar la economía cubana, pero su éxito dependerá de la adaptación a desafíos como la crisis energética y la falta de infraestructura. La reforma busca equilibrar la planificación estatal con la eficiencia del sector privado, un camino que aún no tiene precedentes en la isla.