Nueva escalada de hostilidades en Oriente Medio
Estados Unidos y Arabia Saudita lanzan ataques contra aliados de Irán
La tensión en el Golfo se reactivó tras días de calma, con bombardeos estadounidenses y sauditas en Irak y Irán. Los precios del petróleo subieron más del 5% por temor a interrupciones en la producción. Irán respondió con misiles contra bases estadounidenses en Jordania.
La guerra en Oriente Medio volvió a caldearse este miércoles tras un breve periodo de calma, con ataques conjuntos entre Estados Unidos y Arabia Saudita contra grupos respaldados por Irán en Irak. Los bombardeos, según fuentes militares, se enmarcaron en un intento de debilitar la presencia de fuerzas iraníes en la región, que han sido clave en los combates de los últimos meses. La ofensiva incluyó ataques a instalaciones logísticas y armamentísticas de una milicia cercana a Teherán, algo que la presidencia iraquí denunció como una «violación de la soberanía».
La escalada fue acompañada por un aumento inmediato en los precios del crudo, que subieron más del 5% en horas, reflejando los temores de que los combates afecten el suministro global. Los mercados se movilizaron ante la posibilidad de que los bombardeos interrumpan la producción en Irak o Arabia Saudita, dos de los principales productores del mundo. En tanto, Irán respondió al ataque estadounidense con un nuevo frente: misiles contra una base militar en Jordania, su primer ataque contra un país vecino del Golfo desde que las hostilidades se reanudaron.
La operación fue anunciada por la agencia estatal iraní como «resistencia legítima» ante «amenazas» contra la República Islámica. «Mientras continúen las amenazas contra la República Islámica de Irán (…) continuará la resistencia», afirmaron los Guardianes de la Revolución en un comunicado. El presidente Donald Trump, por su parte, prometió una «paliza» a Irán, minutos después de que se reportaran los bombardeos en su territorio. «Les vamos a pegar duro», dijo el mandatario, según un corresponsal de Fox News que lo acompañó.
La tensión se vio exacerbada por el reclamo de Irak, que acusó a Estados Unidos de incursionar en su territorio sin autorización. La alianza de milicias Hashed al Shaabi, alineada con el gobierno iraquí, reportó la muerte de 20 de sus miembros en la ofensiva estadounidense. El organismo llamó a «un alto al fuego» y denunció una «escalada peligrosa» contra una «institución oficial de seguridad». Aunque el gobierno iraquí no confirmó los números, la situación refleja la complejidad de un conflicto que involucra a múltiples actores y ha elevado los riesgos de un enfrentamiento regional.
La reanudación de los ataques no solo afecta a la estabilidad del Golfo, sino que también pone en jaque las dinámicas económicas globales, especialmente en un contexto donde la demanda de petróleo se mantiene inestable. Las autoridades regionales y los gobiernos involucrados enfrentan un dilema: cómo contener la escalada sin comprometer la seguridad nacional o la integridad territorial.
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