Un estudio liderado por científicos de la Universidad de Córdoba analizó huevos de aves silvestres como «matrices no invasivas» para detectar residuos químicos. Entre las especies estudiadas, se encontraron restos del DDT, un pesticida prohibido desde los años 70. Aunque su presencia no sorprende por su persistencia ambiental, la investigación destaca su capacidad para reflejar la contaminación del entorno.

Los huevos actúan como registros químicos del hábitat donde se pusieron. Contienen rastros de pesticidas, metales pesados y otros contaminantes que acumulan las aves a lo largo de su vida. Esto permite mapear la calidad del suelo, el agua y la fauna de un territorio sin interferir en los ecosistemas. El estudio revela que incluso sustancias prohibidas siguen circulando en la naturaleza, afectando no solo a las aves, sino también a los seres humanos que comparten el mismo espacio.

La detección de DDT en huevos confirma la persistencia de contaminantes antiguos, pero también subraya la necesidad de monitorear la salud ambiental. La investigación de la Universidad de Córdoba demuestra cómo los ecosistemas actúan como registros vivos de la química de su entorno.