Descubren un nuevo 3.000 metros en los Pirineos: la Agulla Sud de Malavesina
La cima del Besiberri, en Cataluña, alcanza 3.012,9 metros. El hallazgo, fruto de un proyecto tecnológico, eleva el total de tresmiles pirenaicos a 217. La precisión de satélites y LiDAR redefine la geografía montañera.
Un tresmil que cambió la historia
La Agulla Sud de Malavesina, ubicada en el macizo del Besiberri de la Vall de Boí (Alta Ribagorça), superó la marca de los 3.000 metros, ahora confirmada en 3.012,9 metros. Esta cifra, obtenida mediante una medición reactualizada, eleva el total de tresmiles en los Pirineos a 217. El anuncio, anunciado por el proyecto Sostremetries, revela que la montaña no logró ese incremento de la noche a la mañana, sino tras una revisión técnica exhaustiva.
Tecnología que redefine los mapas
El descubrimiento se debe a la combinación de herramientas modernas como la tecnología GNSS (Sistemas de Posicionamiento Global) y los datos LiDAR del Instituto Geográfico Nacional. Estos métodos, que ofrecen una precisión de centímetros, superan a la cartografía clásica, cuya margen de error era de metros. “Este tipo de medición permite corregir errores que se acumulan con el tiempo”, explica un miembro del proyecto. La aplicación de estas tecnologías no solo resuelve dudas sobre alturas antiguas, sino que también sirve como modelo para otras cordilleras.
Entre ciencia y pasión por la montaña
El impacto del anuncio se siente tanto en el ámbito académico como en la comunidad de alpinistas. Desde el punto de vista científico, la precisión de los datos abre nuevas posibilidades para estudiar la geología y el clima. Para los clubes de montaña, en cambio, el nuevo tresmil representa un reto adicional. “Tener un objetivo más al que subir es motivación para seguir explorando”, afirma una montañera que forma parte de una asociación local. En Cataluña, este hallazgo eleva el número de tresmiles a 13, una cifra que refleja la riqueza de la geografía pirenaica.
La Agulla Sud de Malavesina no solo reescribe la cartografía, sino que también demuestra cómo la tecnología puede potenciar la pasión por la naturaleza. Con una nueva herramienta para medir montañas, se abren horizontes para descubrimientos futuros, mientras que los amantes de la alta montaña tienen ahora un nuevo reto al que enfrentarse.
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