Este lunes, dos diputados de Unión por la Patria, Sergio Palazzo y Carlos Cisneros, presentaron un proyecto de ley que busca reducir la jornada laboral a 6 horas diarias o 36 semanales, un cambio radical frente a la Ley 11.544 vigente desde 1968. La iniciativa, firmada por dirigentes gremiales de La Bancaria, plantea derogar el actual régimen de 8 horas diarias o 48 semanales, con la condición de que el tiempo extrasalarial no exceda 7 horas diarias entre lunes y viernes. Además, propone limitar las jornadas nocturnas a 5 horas y 15 minutos, reduciendo el tope actual de 7 horas.

La medida no afectaría el sueldo de los trabajadores, pero sí exige que las empresas reorganicen horarios y redistribuyan tareas. Palazzo y Cisneros destacaron que la propuesta busca «mejorar el equilibrio entre vida laboral y personal», un tema que ha ganado protagonismo en debates sindicales y sociales. Sin embargo, el proyecto no es nuevo: en 2023, cinco legisladores oficialistas y otros dos de la oposición presentaron iniciativas similares que no superaron comisiones parlamentarias. «La falta de interés institucional por el bienestar laboral es un obstáculo», sostuvo Cisneros en un comunicado.

El texto incluye también cambios para trabajos en condiciones insalubres, donde la jornada actual es de 6 horas diarias o 36 semanales, y propone reducirlo a 4 y media diarias o 27 semanales. Esta medida busca mitigar riesgos sanitarios, pero su implementación requiere definir criterios de evaluación de ambientes de trabajo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el 34% de los empleados argentinos laboran en condiciones de riesgo, un dato que alimenta la necesidad de una reforma.

El proyecto ahora deberá pasar por el Congreso, donde enfrentará críticas de sectores empresariales que ven en la reducción una amenaza a la productividad. Sin embargo, sindicatos y gremios ya han señalado su apoyo, considerando que la medida podría mejorar la calidad de vida de miles de trabajadores. La oposición, por su parte, lo ha criticado como un intento de «políticas redistributivas desde el poder legislativo», aunque algunos diputados de izquierda han expresado interés en discutir los aspectos relacionados con el trabajo nocturno.

La iniciativa de Unión por la Patria refleja una tendencia creciente de movilización laboral que presiona por regulaciones más humanas. Aunque enfrenta obstáculos, su presentación en el Congreso abre un debate que podría influir en futuras reformas. El desafío ahora es traducir estos planteos en políticas públicas concretas.