La cotización minorista del dólar trepó 4,6% en junio, alcanzando $1.495 en los bancos. Aunque el ajuste, que representa un alza del 1% desde principios de enero, se considera «sano» para evitar la sobreapreciación del peso, se debate si marca el inicio de un segundo semestre con mayor volatilidad cambiaria.

La suba se debe al juego entre oferta y demanda. De enero a mayo, hubo sobreoferta de dólares financieros por colocaciones de deuda internacional de provincias y empresas. Además, sectores dinámicos como energía y agro aportaron más divisas. Sin embargo, la demanda se mantuvo reprimida debido a tasas de interés más altas que la depreciación esperada.

Este mes, la oferta de dólares disminuyó. Las emisiones de obligaciones negociables (ON) de empresas y provincias se frenaron, reduciendo el flujo de divisas. El agro, que fue clave en la primera mitad del año, también aportó menos divisas tras la liquidación de la cosecha gruesa.

En cambio, la demanda privada se reactivó. Tres factores empujan la presión: el efecto Mundial de la Copa del Mundo, que aumentó gastos en viajes y consumo en moneda extranjera; la demanda interna por productos y servicios; y el dinamismo de sectores como turismo emisivo.

La combinación de menor flujo externo, mayor demanda privada y el impacto de la Copa del Mundo apuntan a una posible continuidad de la volatilidad en el mercado cambiario.

Cotización del dólar

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