El electrodoméstico Made in UE está en peligro de extinción: España pierde fábricas
En 20 años, España perdió 17 fábricas de electrodomésticos. La deslocalización y el CBAM complican la producción local, poniendo en riesgo empleos y la autonomía en bienes de uso cotidiano.
Hace medio siglo, España fue un referente en la industria de electrodomésticos. Marcas como Balay y Fagor fabricaban frigoríficos, lavadoras y hornos que simbolizaban el acceso al confort moderno. Pero ese esplendor se fue. En las últimas dos décadas, 17 plantas se cerraron o se trasladaron, y hoy apenas quedan diez en el país, según datos de la Asociación Española de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos (APPLIA).
La producción local, que factura 4.500 millones de euros anuales y emplea a 8.000 personas, se enfrenta a una crisis estructural. La deslocalización es el principal culpable: fabricar en Asia resulta más rentable por menores costos regulatorios y ambientales. Un ejemplo clásico es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que grava al acero usado en electrodomésticos. Si se importa acero terminado, se paga la tasa, pero si se fabrica una lavadora en Asia y se traen a Europa, el producto entra sin pagar esa cuota.
El impacto es doble. Por un lado, se pierden empleos. Por otro, el país se vuelve dependiente de terceros para productos esenciales como lavadoras o refrigeradores. «Las normativas europeas buscan mejorar el entorno industrial, pero su implementación complica la producción local», dice Augusto Río, portavoz de APPLIA.
La industria española de electrodomésticos enfrenta un dilema: seguir dependiendo de la producción extranjera o adaptarse a nuevas reglas para competir. La clave está en revalorizar la fabricación local, pero sin perder de vista los desafíos globales.
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