Multitud de proyectos, tanto públicos como privados, buscan construir cohetes de gran tamaño. El Starship de SpaceX, combinado con el Super Heavy, alcanza 121 metros de altura, pero aún no ha superado pruebas. Por su parte, el SLS de la NASA, en funcionamiento, mide 98 metros. Sin embargo, un estudio reciente sugiere que hay un límite al tamaño de los cohetes.

El informe de The Aerospace Corp indica que, aunque los cohetes más grandes pueden ser inicialmente más económicos por la carga útil transportada, a partir de un tamaño crítico, los costos de producción y operación se vuelven prohibitivos. Aunque la reutilización de cohetes, como en el caso de SpaceX, reduce algunos gastos, no elimina el problema.

El estudio no establece exactamente cuál sería ese umbral, pero explica que, al superarlo, el costo por kilogramo de carga útil pasaría de ser decreciente a creciente. Un ejemplo citado es el Airbus A380, un avión superjumbo que fue un éxito técnico pero un fracaso comercial por su alto costo operativo.

Aunque los cohetes gigantes serán necesarios en ciertos casos, como el lanzamiento de satélites para constelaciones de banda ancha, el incremento de costos debe ser justificado. La clave está en equilibrar el tamaño con la rentabilidad, sin caer en la misma trampa que el A380.

Los cohetes de gran tamaño ofrecen ventajas, pero su viabilidad depende de un cálculo preciso entre beneficios y costos. En algunos casos, su uso será indispensable, pero en otros, el tamaño excesivo podría convertirse en un obstáculo.

Fuente: Ver nota original