El ex mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández, fue condenado a 45 años de prisión en Estados Unidos por participar en una conspiración de narcotráfico que involucraba más de 400 toneladas de cocaína. El Departamento de Justicia estadounidense lo acusó de abusar de su cargo para facilitar la importación ilegal de drogas al país.

Durante el juicio, testigos señalaron su rol clave en el tráfico, aunque Hernández alegó que no tuvo oportunidad de presentar pruebas. En 2024, tras tres años en prisión, fue condenado. Sin embargo, el presidente Donald Trump lo indultó en noviembre, criticando el proceso judicial como «montaje» del gobierno de Joe Biden.

Hernández, en una entrevista exclusiva, denunció una conspiración de «narcotraficantes y políticos» hondureños, además de la «izquierda del Partido Demócrata» de Biden, para «impedir que la izquierda radical llegara al poder». Mencionó a decenas de funcionarios, documentos y acusaciones en su defensa.

El caso refleja el impacto del narcotráfico en América Latina y la polémica alrededor de la justicia en Estados Unidos. Hernández continúa negando su participación, mientras se abren nuevas preguntas sobre la vinculación entre políticas y redes ilegales.