Exnarcotraficante de Galicia lanza turismo de narco con Xunta en contra
Un exnarcotraficante gallego quiere convertir 30 años de contrabando en turismo. La Xunta lo rechaza por ahora. La ruta se ofrece en barco por Rías Baixas, con relatos de Oubiña, pero autoridades lo frenan.
Un turismo de los años 70 a 2000
La propuesta de Laureano Oubiña, exnarcotraficante reconvertido en influencer, se presenta como una experiencia inédita. La «Ruta del Narcotráfico» recorrerá Rías Baixas en barco, desde O Grove hasta San Vicente do Mar, durante ocho horas. El tour incluye paradas para almorzar y relatos del excontrabandista sobre el tráfico de hachís entre los años 70 y 2000. Oubiña, quien ha protagonizado documentales y series como «Fariña», promociona la iniciativa en su cuenta de Instagram, donde tiene 86.300 seguidores. La idea surge de un deseo de «entretener y educar», según explicó en sus publicaciones.
Entre la fama y el rechazo de las autoridades
La Xunta de Galicia, órgano autonómico, se mostró escéptica ante la propuesta. Aunque no impidió el lanzamiento de la ruta, le advirtió que «no lo ve tan claro», posiblemente por temor a que el turismo «más oscuro» genere impactos sociales negativos o normalice la violencia. Oubiña, por su parte, negó que la iniciativa busque «exhibir el crimen», sino «entender los contextos históricos de un fenómeno complejo». Sin embargo, críticos lo ven como una forma de aprovecharse de la historia criminal para atraer turistas, algo que podría desvirtuar el propósito educativo.
¿Turismo o explotación de la memoria dolorosa?
El proyecto plantea una tensión entre la curiosidad del público y la ética del recuerdo. Para especialistas en historia, la transformación de un delito en experiencia turística puede ser útil para analizar los efectos de la violencia, pero también corre el riesgo de reducir un tema complejo a un espectáculo. «No se trata de vender el crimen, sino de entender cómo afectó a comunidades», sostiene un historiador local. Sin embargo, la Xunta teme que la «exposición mediática» pueda normalizar actos ilegales o incentivar imitaciones. La respuesta de las autoridades se ubica en un equilibrio entre preservar la memoria histórica y evitar que se convierta en un negocio riesgoso.
La ruta como metáfora de una Galicia en transición
La propuesta de Oubiña también refleja un cambio en la identidad de Galicia. El exnarcotraficante, ahora influencer, representa una transición de roles: desde el delito hasta la cultura. La ruta se enmarca en un turismo que busca conectar el pasado con el presente, aunque con un lente crítico. «Quiero que las personas vean cómo el narcotráfico fue parte de una historia regional», afirma Oubiña, quien también es productor de vinos y autor de libros. La iniciativa, sin embargo, enfrenta una mirada dividida: mientras algunos lo ven como una herramienta de educación, otros lo consideran una forma de comercializar el sufrimiento.
¿Qué dice la comunidad local?
En Rías Baixas, la reacción es mixta. Vecinos de O Grove, donde se inicia el recorrido, no han manifestado una postura clara, pero algunos cuestionan si el turismo «más oscuro» debería ser promovido en un lugar con historia de violencia. «Es comprensible la curiosidad, pero no se debe aprovechar la memoria de quienes sufrieron», dice un residente. Por su parte, empresarios del sector turístico local esperan que el proyecto no afecte la oferta tradicional, aunque algunos ven en él una oportunidad para diversificar. La Xunta, por ahora, se mantiene en un «no tan rápido», dejando abierta la posibilidad de una evaluación más profunda en el futuro.
La Xunta advierte que el turismo «más oscuro» podría normalizar delitos, pero Oubiña insiste en su intención educativa. La ruta se ofrece como experiencia única, aunque su impacto social sigue en debate.
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