La reforma electoral, que busca eliminar definitivamente las primarias abiertas simultáneas (PASO), sigue paralizada en el Congreso. Aunque el Ejecutivo asegura que «en el tercer trimestre» la ley será sancionada, el acuerdo con gobernadores y partidos sigue sin materializarse. «Las colectoras nos sirven a la mayoría, pero quién nos garantiza que después Karina Milei nos deje acoplar nuestras listas», señaló un gobernador que transitó por el despacho del jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien lidera el frente de negociación.

El gobierno ha mostrado flexibilidad en algunos puntos, pero defiende tres elementos como no negociables: evitar que los ciudadanos voten seis veces en una elección, ahorrar los 300 millones de dólares que costarían las primarias y eliminar los espacios publicitarios obligatorios en medios. «Todo se puede charlar, pero el Presidente marcó líneas rojas», explicaron fuentes del Ejecutivo. Sin embargo, el debate sobre el destino de las PASO persiste. A diferencia de otros intentos, el oficialismo ya anticipó concesiones, pero no logra borrar las dudas sobre el impacto político.

En el contexto, Balcarce 50 (el partido de la esposa del presidente, Karina Milei) considera crucial que en 2024 no haya primarias, aunque rechaza la idea de que la reforma vaya en contra de la oposición. Por su parte, el kirchnerismo y sectores de Juntos por el Cambio defienden la iniciativa desde la perspectiva económica, pero no logran unánimidad. «Reforma va a haber, eso no hay duda, pero los votos para eliminarlas no están ni van a estar», admitieron cerca de Santilli, quien busca tejer acuerdos para asegurar la reelección de Milei.

La disputa refleja tensiones internas dentro del oficialismo y la resistencia de gobernadores que temen perder influencia. Aunque el proyecto avanzó en la agenda parlamentaria, la falta de apoyo político sigue bloqueando su aprobación. La estrategia del gobierno apunta a una solución que combine ahorro, regulación de medios y una posible suspensión temporal de las PASO, pero el camino hacia el consenso parece largo.

A pesar de los desafíos, el oficialismo mantiene su línea y espera concluir la reforma antes de fin de año, aunque el camino sigue abierto a ajustes. La decisión sobre el destino de las PASO, clave para el debate político, podría definirse en los próximos meses, bajo la mirada de un presidente que busca consolidar su agenda.